Creo que una celebración de altura, como es la salida del número cero de esta revista, merece que hablemos de una novela de altura como Verdes valles, colinas rojas. Lo primero que cabría advertir, si ánimo de asustar a los más perezosos lectores, es que no se trata de una novela sino de tres, o lo que viene a ser lo mismo, tres volúmenes de una misma saga: La tierra convulsa; Los cuerpos desnudos; y Las cenizas del hierro. Por no ser excesivos recomendaremos aquí la primera parte con el convencimiento de que el lector, una vez leída, se dejará atrapar por la prosa correcta de Pinilla y por la recreación de un universo muy particular donde ficción, mito, historia y realidad se conjugan de manera certera para dejarnos la ineludible necesidad de volver a pasar por la librería en busca de los dos volúmenes siguientes.
Para acercarse a una tierra convulsa
 |
.. |
Getxo es un punto en los mapas muy cercano a Bilbao, pero en la novela de Pinilla es mucho más. Es todo un micro-mundo que tuvo una fundación mítica con 48 caseríos originales y que en el momento de iniciar la narración (finales del siglo XIX) se encuentra sumido en una época confusa, llena de cambios, con una parte de la oligarquía vasca hechizada por el pensamiento de Sabino Arana, con la inmigración de miles de obreros malviviendo alrededor de las fábricas y con los pequeños campesinos aferrados a la tradición y al catolicismo.
Y en mitad de esta historia colectiva una historia particular: una mujer pobre, sin nombre y llegada de un lugar desconocido conseguirá agitar los cimientos de la comunidad y marcar para siempre la vida del pueblo. |
Con los buenos libros ocurre lo mismo que con los buenos maestros: te hacen aprender disfrutando. Esta novela, más allá de sus innegables cualidades literarias es imprescindible para la persona que desee conocer la historia moderna del País Vasco. La controversia que acompaña al llamado tema vasco se dibuja con el paso de las páginas de una manera fluida, sin chispazos partidistas, ni falsas demagogias. Son los personajes con sus ambiciones, sus contradicciones, sus bondades y sus infamias los que dibujan una radiografía nítida de una época clave para entender el presente más inmediato.
No es extraño que recientemente a Ramiro Pinilla se le haya concedido el Premio Nacional de la Crítica por Las cenizas del hierro, el tercer volumen de esta trilogía. Un premio que aspira a señalar la mejor novela escrita en el año anterior. Pinilla ha recorrido un extraño camino literario de ida y vuelta; en 1960 ganó el Premio Nadal y en 1972 fue finalista del Planeta pero posteriormente decidió retirarse de los grandes circuitos comerciales para seguir escribiendo desde su refugio en Getxo y publicando de manera casi artesanal, donde sólo un público reducido y cercano tenía acceso a sus obras, hasta que hace unos años, felizmente, y como si se hubiera estado reservando más de dos décadas para este momento, nos sorprendió con esta voluminosa entrega.
Lo dicho: tiene usted la oportunidad de sumergirse en las entrañas de una tierra convulsa. No se arrepentirá.